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6
Oct

A Boy and His Dog:

How Lucky found a home.

Versión en español más abajo. 

Sebastián believes not greeting a street dog is a terribly rude thing to do.img_4539 He says he loves all animals, but he admits he has a soft spot for dogs. And it’s a good thing he does, because now, thanks to that soft spot a street dog has found a home.

We met Lucky last week – before he was officially “Lucky” – as Sebastián carried him into the clinic. He had found him at a nearby bus stop in Isla Teja. Lucky had an awful gash on one of his legs, another wound on the inside of the same leg and a smaller one on his neck. He was tired, dehydrated and underfed. He could barely move.

Sebastián saw him and immediately came to the clinic. He told us he had found a bleeding dog at a bus stop and didn’t know what to do. He remembered we were close by so he came. He says he has always loved animals, and when we asked him what made him stop and look for help, he said he just couldn’t leave the dog all alone. Sebastián is a student and doesn’t have the means to pay for veterinary care for this dog he had found on the street. We told him to bring him in, and to worry about the money later. In just a few minutes, he was back with the dog in his arms.

After a physical exam, it was clear Lucky’s wounds were the result of a fight. And it was not his first one, as we realized later, after noticing the dog had quite a few old scars. One was long and thick, and covered most of his back. Dr. Angélica determined it was vital to stabilize and hydrate Lucky before tending to his wounds. Once he was in better condition, Lucky was sedated and his wounds were treated. The gash on his leg was very wide, which made it quite difficult to treat.img_4549

By the second day, Lucky’s condition was already improving. His wounds were looking a much better and, although he was still visibly tired, he had a lot more energy.

Lucky spent 3 days at the GAAP. On the first day, we posted his picture on the clinic’s facebook page hoping to find any information about him. Was there a worried owner waiting for him? We assumed he hadn’t had an owner in a long time. Maybe Lucky was one of the many free luckyroaming dogs in Isla Teja. Did he even have a name? Many people shared the photo but no one had any information about him. We were worried about what would happen to him after recovery. If he was a street dog, would he end up back on the streets? We needed to find this dog an owner. He was still recovering; he needed a warm place to stay, he needed special care and constant attention.

During those three days at the clinic, Sebastián was a constant presence for Lucky. He visited, he called and always asked about his progress. We saw him form a bond with this unknown dog he had found on the street. He clearly wanted to adopt him, but he was unsure. He didn’t know if he would be allowed to have him or if he would be able to offer Lucky the kind of attention and care he needed. The love he had for this dog, though, was palpable. From the first moment, we knew he could be the person Lucky needed.

As the fourth day approached, our worries grew. Finding a home for Lucky was urgent. We knew Sebastián wanted to keep him but we didn’t know if he would be able to. As we were running put of options, the phone rang. It was Sebastián saying he had decided to keep the dog, and that he would be coming to the clinic to pick him up and take him home. We were so happy!

He came for the dog that same afternoon, and he had a name for him: Lucky. It is rare that we see an owner as concerned and caring as Sebastián. He says he had wanted a dog for a while and when he saw no one claimed Lucky, he knew this could be his chance. And seeing them together, it is clear that both Sebastián and Lucky found their perfect companion.

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Un Chico y su Perro:
Cómo Lucky encontró un hogar.

Sebastián siente que no saludar a un perrito callejero es mala educación. Él dice que ama a a todos los animales, pero admite que tiene una debilidad por los perros. Y es muy bueno que así sea, porque ahora, gracias a esa debilidad un perro de la calle ha encontrado un hogar.

Conocimos a Lucky la semana pasada, antes de que su nombre fuese oficialmente “Lucky”, mientras Sebastián lo traía en brazos a la clínica. Lo había encontrado en un paradero cercano en Isla Teja. Lucky tenía una herida abierta en una de sus piernas, otra en la parte interior de esa misma pierna y una más pequeña en su cuello. Estaba cansado, deshidratado y mal alimentado. Apenas se podía mover.

Sebastián lo vió y vino inmediatamente a la clínica. Nos dijo que había encontrado a un perro sangrando en un paradero y que no sabía que hacer. Recordó que estábamos cerca y por eso vino a la clínica. Sebastián dice que siempre ha amado a los animales y cuando le preguntamos qué lo hizo detenerse y buscar ayuda, dice que simplemente no podía dejar al perrito solo. Sebastián es un estudiante y no tiene los medios para pagar servicios veterinarios para este perro que había encontrado en la calle. Le dijimos que lo trajera, y que se preocupara del dinero después. En minutos estaba de vuelta con el perro en sus brazos.

Después de un examen físico, fue evidente que las heridas de Lucky eran resultado de una pelea. Y, como nos dimos cuenta después, no era la primera. El perro tenía bastantes cicatrices antiguas. Una era larga y gruesa, y cubría casi todo el largo de su espalda. La Dra. Angélica determinó que era vital estabilizar e hidratar a Lucky antes de atender sus heridas. Una vez que estaba en mejor condición, Lucky fue sedado y sus heridas fueron tratadas. La laceración en su pierna era muy amplia, lo que hizo que curarla fuese complicado.

Para el segundo día, la condición de Lucky ya estaba mejorando. Sus heridas lucían mucho mejor y, aunque estaba aún visiblemente cansado, tenía mucha más energía.

Lucky pasó tres días en la clínica GAAP. El primer día, publicamos su fotografía en la página Facebook de la clínica, esperando tener cualquier información sobre él. ¿Habría un dueño preocupado esperándolo? Asumimos que no había tenido dueño desde hace mucho tiempo. Tal vez Lucky era uno de los muchos perros callejeros de Isla Teja. ¿Tendría si quiera un nombre? Mucha gente compartió la imagen pero nadie tenía información sobre él. Nos preocupaba que le ocurriría después de su recuperación. Si era un perro callejero, ¿terminaría volviendo a la calle? Necesitábamos encontrarle un hogar. Aún se estaba recuperando; necesitaba un lugar cálido para quedarse, necesitaba cuidado especial y atención constante.

Durante esos tres días en la clínica, Sebastián fue una presencia constante para Lucky. Lo visitó, llamó, siempre preocupado por su avance. Lo vimos formar un lazo con este perro desconocido que había encontrado en la calle. Claramente quería adoptarlo, pero no estaba seguro. No sabía si le permitirían tenerlo o si sería capaz de ofrecerle a Lucky el tipo de atención y cuidado que necesitaba. Pero el amor que Sebastián le tenía a Lucky, era evidente. Desde el primer momento, supimos que él podría ser la persona que Lucky necesitaba.

El cuarto día se acercaba y nuestras preocupaciones crecían. Encontrarle un hogar a Lucky era urgente. Sabíamos que Sebastián quería quedarse con él pero no sabíamos si realmente podría hacerlo. Se nos acababan las opciones, cuando sonó el teléfono. Era Sebastián diciendo que había decidido quedarse con el perro y que vendría a la clínica a buscarlo para llevarlo a su casa. ¡La noticia nos hizo muy felices!

Esa misma tarde vino por el perro, y tenía un nombre para él: Lucky. No es común ver a un dueño tan preocupado y cariñoso. Sebastián dice que desde hacía tiempo quería tener un perro y cuando vio que nadie reclamó a Lucky, supo que esta podría ser su oportunidad. Y viéndolos juntos, es claro que tanto Sebastián como Lucky han encontrado a su compañero perfecto.

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