FUCHI
21
Jul

Fuchi’s New Home

Versión en español más abajo.

 

Fuchi (Icky, in English) wandered for a long time before finally finding a home. Fuchi 1In fact, she owes her name to the expression people used to refer to her whenever she was seen wandering about in the neighborhood. Fuchi tried to stay in many houses; she would sneak into their yards and always end up being chased away by an angry owner with a hose. You’ll see, Fuchi is not a puppy. She’s not a cute little baby. She’s big. And old. And lovely. It’s impossible to know how many of those long years she spent in the streets, what matters now is that, despite everything, she has finally found a home and a family that loves her.

Fuchi 2.1

It wasn’t easy in the beginning. Fuchi would appear uninvited in many homes, and the result was always the same: rejection. It happened countless times, until the day she appeared in Catalina’s home. At the time Fuchi was just skin and bones and although she is not really a dog person, Catalina didn’t have the heart to send her away. Catalina’s daughters Amaya and Anastassia loved Fuchi from the moment they saw her. That day, no one kicked Fuchi out of the house. She was allowed to stay, and despite Catalina’s hesitance, the girls secretly gave her food and water until Fuchi herself decided she had found a home, and the family, that Fuchi would become their pet.

Being a senior dog, Fuchi needs special attention and care, which translates into a commitment not every family is willing to make. Fuchi’s new family has taken the responsibility and although it is not always easy, Fuchi now has a place to live and two little girls who absolutely adore her.

 

 

 

EL NUEVO HOGAR DE FUCHI.

Fuchi vagó por mucho tiempo antes de encontrar un hogar. De hecho, le debe su nombre a la expresión que las personas usaban al referirse a ella cuando aparecía por el barrio. Fuchi intentó quedarse en muchas casas, entraba a los patios y terminaba siempre siendo perseguida por los dueños de casa con una manguera. Verán ustedes, Fuchi no es una cachorrita. No es un bebé tierno y pequeño. Fuchi ya tiene sus años y es imposible saber qué parte de esa larga vida la pasó en la calle, lo que importa es que hoy ya tiene una casa y una familia que la quiere.

No fue fácil en un principio. Fuchi llegaba sin invitación a las casas de vecinos y el resultado siempre era el mismo: rechazo. Eso, hasta que llegó a la casa de Catalina. En ese momento, Fuchi estaba flaquísima y si bien ella no es una persona muy amante de los perros, Catalina no tuvo el corazón para echarla. Sus hijas Amaya y Anastassia amaron a Fuchi desde el primer momento y ese día, nadie la echó. La dejaron quedarse y a pesar de la inicial desconfianza de Catalina, a escondidas, las niñas le dieron de comer y beber hasta que Fuchi decidió que esa sería su casa y, la familia, que habían encontrado a su mascota.

Al ser una perrita de edad avanzada, adoptar a Fuchi significa una serie de cuidados y atenciones y, por lo mismo, un compromiso que no todas las familias están dispuestas a tomar. La nueva familia de Fuchi lo ha tomado y aunque no es fácil para ellos, Fuchi hoy tiene un hogar donde vivir y dos niñas que la adoran.

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